Introducción de: Zapatero el «Mentiroso»

10.03.2017 10:11

 

 luistorrespiñar

Un jueves once de marzo del 2004 entre las 07,37 y las 07,39, en la estación de Atocha en Madrid, se cometió el más sangriento atentado terrorista en nuestra Nación y en Europa. Como consecuencia del mismo, fallecieron 191 personas entre un total de 1841 personas atendidas por los servicios sanitarios. Todos ellos inocentes, ajenos a cualquier ambición política o religiosa de grupos terroristas.

Hay que añadir la muerte del GEO Don Francisco Javier Torrontellas, fallecido en la intervención de Leganés, cuyo funeral se celebró en la intimidad no habiendo transcurrido siquiera 24 horas después de su fallecimiento. Quince días después su tumba fue profanada, su ataúd extraído del nicho (todavía sin identificar), y su cuerpo fue rociado y quemado amén de otros ensañamientos. Trasladados los restos al Instituto Anatómico Forense, se certificó que coincidían con el cadáver del Agente muerto en acto de servicio.

Es curioso, nada mejor para destruir cualquier prueba, que el fuego.

Al margen de quienes ejecutaron el atentado, sigue sin conocerse quien lo ordenó y planificó. Lo que sí parece incontestable es el fin, cambiar la orientación del voto de los españoles que estábamos citados a las urnas para el día catorce de marzo, tan solo tres días después de la masacre.

Objetivo conseguido, hubo muchos españoles que consideraron el atentado la respuesta del terrorismo islámico por la presencia de soldados españoles en la guerra de Irak, castigando al Partido Popular por la decisión del entonces Presidente del Gobierno José Mª Aznar, concerniente al envío de tropas a Irak.

La absoluta incompetencia para transmitir la misión de las tropas por parte del Gobierno de José Mª Aznar y la demagogia bien utilizada por parte de la izquierda en general y principalmente por el PSOE de Rodríguez Zapatero, entonces candidato, llevó a los españoles a desconocer la verdadera misión de nuestros soldados en Irak. Debo corregir, llevó a miles de españoles a no querer entender cuál fue la misión de nuestros soldados en la guerra de Irak.

Nuestro ejército no participó en el acometimiento, todos los dictámenes internacionales en derecho, coinciden en que la intervención de Irak con su invasión, fue ilegal. Estados Unidos la llevó a cabo al amparo de la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se instaba a Irak a permitir el acceso de observadores internacionales al objeto de verificar la existencia de armas de destrucción masiva, bajo apercibimiento de graves sanciones en caso de negar la inspección. En ningún caso ésta resolución autorizaba el uso de la fuerza militar.

José Mª Aznar en el Congreso de los Diputados, el 19/03/2003, anuncia que España enviará 900 soldados que no participarán en el ataque a Irak, su misión consistirá en prestar ayuda humanitaria a la población afectada. El motivo de la presencia de nuestro ejército en la zona se enmarca dentro de la obligación contraída con nuestros aliados.

En Octubre del 2003 a petición de Estados Unidos, Reino Unido, España y Camerún, el Consejo de Seguridad de la ONU, dicta la resolución 1511, en la que refiere e insta a los Países miembros a brindar apoyo financiero para la reconstrucción de Irak, reconociendo que el Consejo de Gobierno iraquí representará en todo momento su soberanía.

La resolución contó con la enérgica oposición de Francia y Rusia.

Esta resolución entre otros acuerdos, autoriza una fuerza multinacional bajo un mando único para tomar las medidas necesarias encaminadas al mantenimiento de la seguridad y la estabilización de la zona.

La resolución significa dar legalidad (aunque tarde) a las intervenciones armadas por parte de los distintos ejércitos desplazados en la zona y que sí, intervinieron directamente en misión bélica como fueron; Estados Unidos, Reino Unido, Portugal, Polonia, e Italia, entre otros países. Ello supone al contrario de lo ocurrido en la guerra de los Balcanes con intervención de la OTAN, que la misión humanitaria en la que está comprometida nuestra Nación, es oficialmente reconocida por la ONU.

Los sucesos ocurridos los días 12 y 13 de marzo, marcan una notable diferencia con respecto a cualquier otro atentado, desde que se ejecutan actos terroristas en territorio español. Nunca la oposición ha exigido con tanta saña, que el Gobierno dijera a la sociedad quienes eran los autores materiales de la masacre, tan solo un día después de haberse cometido el acto terrorista. Ángel Acebes, Ministro del Interior, daba continuas informaciones manteniendo varias vías de investigación abiertas, ETA y grupos islamistas vinculados a Al Qaeda. En primeras instancias, Acebes aseguró que la autoría del atentado apuntaba sin dudas a la banda terrorista ETA. La oposición realizó varias declaraciones de condena al atentado. Poco duró el apoyo de los partidos políticos, la tarde del día doce ya empezaban a poner en duda las informaciones y las intenciones del gobierno todas las fuerzas de la oposición. La casualidad quiso que coincidiera con el traslado de las pruebas a dependencias policiales para su custodia y análisis, curiosamente parece que los protocolos no se siguieron y se rompió la cadena de seguridad que debe continuarse con todas las pruebas y se destruyeron bastantes de ellas, sobre todo aquellas que podrían haber ofrecido pistas respecto al explosivo utilizado.

El sábado día trece de marzo, “jornada de reflexión”, el entonces portavoz del PSOE, Pérez Rubalcaba dijo; los españoles nos merecemos un gobierno que no nos mienta.

IU acusó al gobierno de; dar un golpe de estado informativo. Otros decían que; El PP, utiliza el atentado de forma partidista. El resto de formaciones políticas se pronunciaban de formas parecidas en una cadena de despropósitos intentando todos ellos desacreditar al Partido Popular, buscando beneficio en el árbol que sabían iba a caer, no importaba que se tratara del día anterior a las elecciones y menos aún, el dolor de las víctimas, heridos y los familiares que atónitos veían una lucha por los votos con cargo a los sus muertos.

Lo incomprensible, como vino a reconocer Rodríguez Zapatero a Ángel Acebes, es que; él ya sabía hacía tiempo que el atentado era obra de islamistas.

¿Tenía acaso más información el candidato que el propio gobierno?

Transcurridas apenas veinticuatro horas del atentado, el PSOE y su medios afines descartaban cualquier posibilidad de que fuera ETA la autora de la masacre, desde Vascongadas se decía que ETA no era capaz de tamaña atrocidad. Se olvidaban de Hipercor, cuarteles de la Guardia Civil, autocares, y tantos otros crímenes cometidos por la banda, ¡qué pena de memoria histórica contemporánea tienen algunos!

El PSOE encabezó el linchamiento, en ocasiones no solo verbal, dirigido al Gobierno y miembros destacados del PP. El día 13, jornada de reflexión, Mariano Rajoy, candidato a la Presidencia del Gobierno, exigió al PSOE que contuviera a sus afiliados, seguidores y algunos miembros destacados del partido en el acoso a las sedes del PP, también solicitó amparo a la Junta Electoral. Esta se pronunció al día siguiente declarando ilegales las manifestaciones (ya se habían producido) y trasladó el caso a la Fiscalía del Estado, y nada más se supo.

Nada pudo detener las acciones violentas, el atentado habría posibilidades de ganar las elecciones y ante la recuperación del poder, todo valía. En un acto de dudosa educación democrática, nada se hizo por parte de nadie con autoridad dentro del partido socialista para frenar las acciones violentas:

…y condenaré toda utilización política del terrorismo. (José L. Rodríguez Zapatero)

De ésta forma alcanzó José L. Rodríguez Zapatero la Presidencia del Gobierno. No se pone en duda la legitimidad del vencedor en las urnas, los electores soberanamente votaron según su conciencia, contrariamente a la mayoría de las encuestas publicadas que daban al Partido Popular entre 150 y 169 escaños, mientras al PSOE los sondeos otorgaban entre 140 y 159, de los codiciados sillones.

Es incuestionable que los esfuerzos del PSOE alentando la calle al grito de “asesinos” a los dirigentes del Partido Popular y repitiendo las palabras de Rubalcaba; nos merecemos un gobierno que no nos mienta, no es la forma más democrática de alcanzar un objetivo. La historia juzgará no solo el acto terrorista, también la posición del PSOE y todos los partidos que se llaman democráticos, en la semana trágica que sumió a la sociedad española, en uno de los momentos más tristes de su historia

España afronta a partir de las elecciones del 2004 una nueva etapa, nuevo gobierno de signo contrario, “progresista” significando un cambio radical en la orientación de gobernar la Nación, en lo político, económico y social.