Una situación desesperada

30.08.2015 09:21

 De venta: aquí y en éstas librerías: aquí

- Lo tiene mal, no tiene derecho a percibir nada — dijo devolviéndole el carnet de identidad.

- Gracias por nada, solo le deseo que usted viva el calvario por el que está pasando mi familia — dijo Alex levantándose y dando por terminada la conversación no deseando oír más exabruptos por parte de la señorita que le había tocado en suerte. Cuando se alejaba escuchó como Susana protestaba.

 

Salió de la oficina de empleo no más desanimado y hundido que cuando entró, lo cierto es, que sabía la respuesta recibida. Miró al cielo y se dio cuenta que hacía un día otoñal, propio del mes de octubre en el que se encontraba el calendario, hacía fresco, estarían a doce o trece grados como mucho, unas nubes oscuras amenazaban con descargar todo su contenido sobre él, pensó; con un poco de suerte me cae un rayo y termino con ésta pesadilla.

Acto seguido se recriminó su enorme egoísmo, para él sería el final, pero ¿qué sería para su familia?, ¿cuántos sufrimientos añadidos tendrían que padecer?, pidió disculpas a su Dios por ser tan egoísta.

 

Se sentó en un banco en la Plaza de la Sagrada Familia, frente al maravilloso templo ante la fachada del nacimiento, mientras observaba toda la simbología representada en su arquitectura, recapacitaba sobre lo que podría hacer, cómo salir de la situación, apenas les quedaba lo justo para hacer frente a un pago más del recibo de la hipoteca y gastos corrientes. El futuro era, si cabe, más oscuro que las nubes que pendían sobre él. No tenían posibilidades de encontrar trabajo a corto plazo, lo habían intentado por activa y por pasiva; de pinche, lavaplatos, repartidor, mensajero, y tantas otras labores.

…///…