A las 12h. 22´

 

A las 12h.22´.Relato corto presentado en el concurso convocado por La editorial.es

Lunes diecisiete de diciembre del año 2012; Tomás Arribas llegó al despacho de su empresa, Arribas International Exchanges, S.A., la crisis ha ocasionado la disminución en su plantilla de más de cincuenta trabajadores de un total de ciento setenta.

Susana, su secretaria personal desde hace más de quince años, le recibe como cada día.

-Buenos días señor Arribas, ahora le sirvo su café.

-Buenos días Susana, gracias, ¿tengo preparado el regalito?

-Sí, lo tiene en la caja todo dispuesto.

El empresario entró en su despacho y se sentó tras su mesa. Puso en marcha el ordenador mientras su secretaria entraba con una humeante taza de café que depositó sobre un posavasos para no perjudicar el barniz de la reluciente mesa de caoba de su jefe.

-¿Quién es éste?, preguntó el empresario a su secretaria antes de que abandonara el despacho señalando con el dedo índice la pantalla de su ordenador.

-¿Quién?, dijo la aludida.

-Un tal Serrot, que me envía este mail.

-Ah sí, dijo Susana, se trata de un trabajador de los que fueron despedidos en la primera criba, a mi continuamente me manda mails o me llama por teléfono para que……

-Y ¿le das mi correo para que te deje a ti tranquila?

-No señor, ¡cómo voy a darle su correo a nadie!

-Pues ya me explicarás cómo ha llegado hasta mí.

-No lo sé, señor Arribas, yo no se lo he dado, ¡seguro!

-Bien, bien, procura que no se….., cuele otro. Dame ya que estás ahí, la cartera de la caja.

-Si señor, ahora voy. Dijo Susana un tanto contrariada por la reprimenda

Cuando le extendió el maletín dejándolo junto a su confortable sillón ejecutivo, dijo:

-¿algo más?, señor.

-Sí, llama a Fernández y dile que en diez minutos salgo al lugar de encuentro.

-Será a su chofer, ¿no?

Arribas, miró a su secretaria arqueando una ceja, no fue necesario añadir nada más.

Condujo su propio Mercedes clase E hasta la gasolinera que había en el kilometro 17 de la autopista. En el amplio aparcamiento existente se dirigió donde permanecía estacionado un Audi A8 de color oscuro con los cristales tintados. Se situó en su lado derecho e hizo una señal al vehículo mirando donde suponía que era visto por el huésped que esperaba en el interior.

No tardó en descender de la parte trasera del Audi una persona de mediana estatura, pelo canoso y trajeado de forma impoluta. Dio la vuelta al Mercedes recién llegado para entrar por la puerta derecha delantera.

-Hola Tomás, eres puntual, menos mal, hoy tengo un día muy cargado.

-Buenos días Ministro, por mi parte tan solo recordarte que los permisos deben estar lo antes posible. Debo amortizar esto. Dijo, tocando el maletín extendiéndoselo al mismo tiempo a su interlocutor.

-¿Cuánto hay?

-Lo acordado, quinientos mil.

-Bien, buen chico Tomás, hoy mi secretaria tramita los documentos para que pasen a firma, antes de que termine el año, no te preocupes.

-Gracias Ministro, que tengas un buen año.

-Sí, lo mismo te deseo. Dijo tendiendo su mano derecha como saludo de despedida.

Acto seguido se subió a su coche oficial y a los pocos segundos se ponía en marcha y desaparecía integrándose a la autopista dirección Sur.

El empresario Tomás Arribas, se quedó mirando como la figura del coche se iba haciendo cada vez más pequeña en el horizonte. Miró su reloj, marcaba las 12h. 22´.

 

Lunes diecisiete de Diciembre de 2012; Guillermo Ponte, Consejero Delegado del Banco Territorial, llegó a su despacho situado en la décima planta del edificio donde se albergaba la sede principal de la entidad financiera. Su chofer le había dejado en la entrada principal del edificio. Fue saludado por los Vigilantes de Seguridad siguiendo los protocolos establecidos sin necesidad de identificarlo por ser sobradamente conocido por todos los miembros del servicio de seguridad.

-Buenos días, ¿correo?

-Buenos días señor Ponte, a demás de todo esto, tiene una del tal señor Serrot, en ésta ocasión es certificada. Contestó Pilar su secretaria.

-¡Es el pesado ese que no se resiste a que le desahucien!, ábrela y….., tú misma.

El Consejero entró en su despacho donde tenía que preparar los documentos necesarios para la Junta que tendría lugar en apenas una hora.

En el orden del Día, entre otros asuntos, estaba el reparto de primas entre los consejeros por los beneficios obtenidos en su banco en el transcurso del año a pesar de la grave crisis padecida.

A las 10h. 15´, iban entrando y ocupando los consejeros sus puestos en la gran mesa de juntas dispuesta para un total de veinticuatro ejecutivos. La segunda convocatoria daba inicio a las 10h. 30´, para esa hora ya estaban todos sentados en sus puestos. Se dio lectura a los distintos puntos del día, el penúltimo hacía referencia al reparto de primas.

El secretario del Consejo dio paso al informe de los resultados financieros.

-En este ejercicio los resultados han disminuido con respecto al anterior periodo, no obstante la cifra final ha sido de un beneficio después de impuestos de 3.473 millones de euros, por lo que la cifra a repartir en concepto de primas entre los aquí presentes y de acuerdo al cargo que cada uno de nosotros ostentamos, queda el siguiente reparto:

El secretario fue nombrando por su nombre completo y a continuación la cifra que le pertenecía percibir.

Don Guillermo Ponte-Falset Frei, le pertenece de prima un total de: dos millones trescientos mil euros.

La junta se daba por terminada a las 12h. 22´, volverían a encontrarse en uno de los mejores restaurantes de la ciudad donde les esperaba un ágape que daría el punto final a los jugosos beneficios personales obtenidos por cada uno de los consejeros.

 

Lunes diecisiete de Diciembre de 2012; El Presidente en funciones de la Comunidad Autónoma, Señor Don Jaume Berenguer tenía tan solo una firma como actividad en su agenda oficial.

Estaban en periodo de elecciones autonómicas motivo por el cual en su despacho oficial no había especial movimiento.

El día anterior en la sede de su partido convinieron en petit comité los asesores de la campaña electoral, que sería conveniente conceder a la prensa autonómica una subvención extraordinaria en concepto de publicidad, que al mismo tiempo sirviera de bálsamo a la hora de redactar los artículos de opinión.

-Buenos días Señor Presidente, le saludó su secretaria personal cuando entraba en el hall de su despacho oficial.

-Buenos días Clara, ¿hay algo para mí?

-Sí, una carta personal certificada.

-¿Personal?, ¿de quién?

-El remitente es el mismo de la otra vez, el señor Serrot.

-Ah ya se, pobrecillo, no recuerdo cuando le desahucian pero, ¿qué puedo hacer yo?

Dijo el Presidente encogiéndose de hombros y abriendo la puerta de su despacho.

La secretaria se quedó de pié con la carta en la mano y su brazo extendido.

Cuando se sentó en la mesa presidencial tan solo tenía un documento delante. Su equipo se encargó de todo lo necesario para que sin demora, se firmara la autorización que permitía repartir entre la prensa afín, la nada desdeñable cantidad de: dos millones de euros, sin duda, los destinatarios sabrían agradecer a su benefactor la dádiva que les era concedida.

El Presidente Berenguer leyó el documento y firmó, esa firma suponía arrogarse un trato favorable en las críticas durante la campaña.

Llamó por el interfono a su secretaria, eran las 12h 22´.

-Clara, ¿puede venir?, por favor.

-Enseguida Señor Presidente.

Clara previo toque protocolario en la puerta del despacho, abrió y entró hasta ponerse delante de su Presidente.

Éste apenas levantando la mirada, extendió el documento a Clara.

-Encárguese de darle el curso oportuno a esto, lo antes posible.

-Sí Señor, descuide, ahora mismo lo paso al Departamento.

 

Lunes diecisiete de Diciembre de 2012; Eran las 10 h de la mañana cuando el secretario del Juzgado nº 5 se presentaba escoltado por dos oficiales del Cuerpo de Policía. El primero, pulsó en el interfono el timbre perteneciente al 1º4ª del edificio. No respondía nadie a la llamada.

-Vaya, intuyo problemas chicos. Dijo el secretario judicial dirigiéndose a los dos Agentes.

Volvió a presionar el timbre. Nada, no hubo respuesta al nuevo intento.

-Bueno, pues a esperar, llamaré al juzgado y que se desplace el Juez para autorizar la entrada en la vivienda. Siempre lo mismo, odio estas diligencias.

Los Agentes cruzaron miradas, no les gustaba estos servicios.

Pasaron dos largas horas. A las 12h.10´, llegaba en su coche oficial el Juez Titular del Juzgado nº 5.

-Dígame, Soto, ¿cómo se llama el demandado?

-Son dos, Señoría, el señor Luis Serrot y la señora Teresa Alos, contestó éste.

-Bien, ¿ha venido ya el cerrajero?

-Sí Señor, es éste homb…..

-Vamos empecemos cuanto antes. Cortó el Juez sin esperar ni mirar al aludido.

Eran exactamente las 12h 22´, cuando el cerrajero conseguía sin dificultad abrir la puerta de la vivienda.

Su Señoría ordenó a los agentes de policía que entraran en primer lugar y aseguraran la vivienda.

Los dos agentes desenfundaron sus armas reglamentarias a la voz de:

-¡Policía en la casa!, no se resistan. Tras ellos iban el Juez y su secretario.

Cuando llegaron ante la puerta cerrada de lo que podría ser una habitación, miraron al Juez y éste asintió con la cabeza, lo que significaba autorizar su apertura.

-Diosssss!!!. No se pudo contener uno de los agentes cuando vio sobre la cama dos cuerpos decúbito, inertes sobre el lecho de la habitación.

Conforme iban entrando en la habitación el silencio se podía cortar. Todas las miradas tenían unos únicos destinatarios, eran los cuerpos sin vida del matrimonio formado por Luis y Teresa, iban a ser desahuciados el día diecisiete de diciembre de 2012.

Fue Su Señoría quién rompió el silencio de los presentes.

-Soto, llame al juzgado para que envíen al forense.

-Sí, Señoría.- La voz del secretario reflejaba lo afectado que había quedado ante tan lamentable visión. Sabía como todos los presentes cual era el motivo que llevó al matrimonio a terminar con su vida.

Fue uno de los agentes el que vio que en la mesita junto al cabezal de la cama, había una hoja doblada en su mitad. Se la entregó al Juez y éste la desdobló. Estaba manuscrita:

 

Los abajo firmantes, Luis Serrot y Teresa Alos, declaramos nuestra voluntad de quitarnos la vida ante la imposibilidad de hacer frente a la deuda contraída con el Banco Territorial y ser en el día de hoy desahuciados.

Antes de tomar tan drástica situación hemos intentado mediante cartas dirigidas a mi antiguo patrón, en la que le solicitaba me permitiera regresar a mi puesto de trabajo por la mitad del sueldo que percibía, renunciando voluntariamente al salario de convenio. No he obtenido respuesta. Lo último ha sido mediante un mail remitido durante la tarde de ayer.

 

Carta, al Consejero Delegado del Departamento de desahucios de la entidad bancaria, en la que le solicitaba su comprensión ofreciéndome tanto mi esposa como yo a limpiar, o llevar a cabo cualquier otra función, tan solo a cambio de satisfacer la cuota de la hipoteca. Tuviera en cuenta que a lo largo de los doce años que hemos venido satisfaciendo los recibos de forma puntual, han recuperado gran parte del préstamo recibido al principio del contrato hipotecario. No ha habido respuesta.

 

Finalmente, también hemos intentando mediante una misiva personal dirigida al Presidente de la Comunidad, su intervención con el fin de mediar ante lo que consideramos una situación injusta, no propiciada a voluntad nuestra, siendo víctimas de la crisis y sus efectos. Por si en su capacidad de poder conceder ayudas pudiera dispensar en calidad de préstamo, algo con lo que calmar el ansia del banco. No ha habido respuesta.

 

Si están leyendo la presente, significa que están ante nuestros cadáveres. Qué Dios perdone a los que pudiendo evitar, aunque tan solo hubiera sido contestando a nuestras repetidas cartas, no lo hicieron. Nosotros no podemos perdonar.

Firmado:

Luis Serrot y Teresa Alos.