La narración
comienza con las consecuencias de la derrota cristiana de Alarcos, en 1195, un
desastre que impulsó al rey Alfonso VIII de Castilla a buscar la unión de los
reinos cristianos frente al creciente poder almohade.
El
protagonismo inicial recae en el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada, cuya
intensa labor diplomática lo lleva a recorrer diversos territorios de Europa en
busca de apoyos, mientras procura obtener del papa Inocencio III la
proclamación de una cruzada contra los almohades.
La obra
dedica especial atención a la preparación material de la campaña y describe la
compleja logística necesaria para reunir y mantener, en torno a Toledo, a miles
de combatientes, peregrinos y familias, así como la organización sanitaria,
alimentaria y militar de los campamentos. Paralelamente, relata la movilización
del poderoso ejército almohade, dirigido por Muhammad al-Násir, conocido entre
los cristianos como Miramamolín, desde el norte de África hasta al-Ándalus,
mostrando la magnitud de los recursos humanos y materiales empleados por ambos
bandos.
A medida que
avanza la campaña, la narración sigue el recorrido de los ejércitos desde
Toledo hasta Sierra Morena, la toma de fortalezas estratégicas como Malagón y
Calatrava, las tensiones surgidas entre los cruzados y las dificultades
ocasionadas por el clima, el abastecimiento y la convivencia de contingentes
procedentes de distintos reinos y territorios.
Más que una
descripción de la batalla, El Mar de las Navas ofrece una visión global del
conflicto, en la que tienen cabida la diplomacia, la logística, la estrategia,
la vida cotidiana y las motivaciones religiosas de cristianos y musulmanes. El
resultado es una reconstrucción viva y accesible de los acontecimientos que
culminaron en una victoria decisiva para el avance de los reinos cristianos en
la península ibérica y para el posterior declive del poder almohade en
Occidente.