En 1502, la guerra por
el reparto del reino de Nápoles volvió a enfrentar a Francia y a los Reyes
Católicos. Mientras las fuerzas francesas avanzaban por los territorios cuya
posesión había quedado pendiente de determinar en el Pacto de Granada, Gonzalo
Fernández de Córdoba, el «Gran Capitán», resistía en Barletta al frente de un
ejército cada vez más necesitado de refuerzos.
La primavera de 1503
cambiaría el rumbo de la campaña. Reforzado su ejército, Gonzalo abandonó
Barletta y emprendió una rápida marcha desde el sureste hacia el interior de
Apulia. Su propósito no era enfrentarse al ejército francés en cualquier lugar,
sino conducirlo hasta un terreno elegido y preparado para combatir en
condiciones más favorables.
En los viñedos de
Ceriñola esperaba el ejército de Gonzalo dispuesto para la batalla. Frente a él
avanzaba Luis d'Armagnac, duque de Nemours y virrey de Nápoles, acompañado por
la poderosa caballería francesa, piqueros suizos e infantería gascona. Gonzalo
contaba, entre sus fuerzas, con arcabuceros, ballesteros, piqueros y una
caballería dirigida por algunos de los capitanes más experimentados de la
campaña.
La Tomba dei Galli
reconstruye los acontecimientos que condujeron a aquel encuentro: el fracaso
del reparto de Nápoles, la resistencia de Barletta, la marcha del Gran Capitán
y la preparación de un campo de batalla en el que terreno, organización y nuevas
formas de combatir iban a desempeñar un papel decisivo.